Naturaleza Patio Arbolado

La meliponicultura sin bienestar para las abejas, es contradictoria

El Día de las Abejas, cada 20 de mayo, es una oportunidad para reflexionar en torno a estos seres vivos que polinizan y hacen posible la existencia de nuestros alimentos. En esta ocasión, llevaremos la conversación hacia algo más allá que su preservación: su bienestar.

Abril Valdivieso, investigadora del Instituto Tecnológico de Conkal, sensibiliza que ante la popularidad del manejo de abejas sin aguijón en los hogares, cada vez más personas desean tenerlas pensando en un bien; pero esto ocurre “sin considerar el entorno, el contexto, el bienestar animal”.

Desde su visión, cualquier persona que quiera producir animales, debe considerar su bienestar.

Esto, abunda, implica que estén libres de hambre y sed, que puedan comportarse de una forma natural, libres de estrés y enfermedades.

El problema al tenerlas en un hogar, de inicio, es que existen métodos o normas para crianza de Apis Mellifera, pero no de meliponinos, que requieren un manejo distinto. Y es que la preservación de la abejas meliponas en fundamental, ya que es la especie nativa y con muchos beneficios, sin embargo, es importante realizar su manejo sin que ellas sufran y muchas veces ocurre lo contrario.

“Son fáciles de traer, pero pueden estar sufriendo porque no tienen la flora necesaria para poder obtener sus recursos, están viviendo al límite y en sufrimiento”.

Se basa en su conocimiento para decir que si hay escasez de floración, se les debe alimentar y, aunque cada meliponicultor/a/e puede decidir con base en su experiencia cómo lo hará, una forma es brindándoles miel y colocando bebederos, así como cultivando diversidad de flores nativas a su alrededor. Además, es importante cuidarlas del clima, tanto de las lluvias como del calor extremo.

Quienes mejor saben y cuidan este tema, señala, son las comunidades mayas, quienes incluso cuentan con rituales por su protección porque desde dicha cultura están relacionadas con identidad, más allá que con producción.

¿Meliponicultura en los patios?

Explica que cuando hay especies que atraen a las abejas meliponas, como plátano, albahaca, maracuyá, papaya, tajonal, chaká, entre otras… Es posible que incluso ellas lleguen solas y puede considerarse tener un meliponario. Sin embargo, al ser muy pocos los patios en donde hay esta diversidad de especies, su llegada implica mucho esfuerzo y se desgastan demasiado.

“Entre una casa y otra que haya algo de floración, tienen que desgastarse ellas”.

Además de este desgaste, otro factor que dificulta realizar meliponicultura en los patios es que cuando llega la temporada de mosquitos, comienzan las fumigaciones y matan a las abejas.

Para Valdivieso, tener un meliponario en casa, es una decisión que se debe tomar con cuidado y con mucha conciencia. Si no es posible asegurar el bienestar porque las áreas de pecoreo se encuentran lejos y tendrán que viajar a buscarlas, considera que es mejor evitarlo. Asimismo, invita a considerar las fumigaciones que podrían ponerlas en riesgo.

La pregunta guía, dice, puede ser: ¿con qué finalidad quiero tener a las abejas? Si es para explotarlas por su miel, es mejor detenerse a meditarlo nuevamente; si es por interés en conservarlas, señala que existen iniciativas que son posibles de apoyar para dicho objetivo y, en caso de decidirse por un meliponario propio, entonces será fundamental hacerlo implementando todo lo necesario para que su bienestar sea posible.

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