El 8M es un día de lucha compartida, donde las voces que exigen justicia, se hacen una sola.
El 8M es un día de lucha compartida, donde las voces que exigen justicia, se hacen una sola.
Habitantes de Oncán temen que sus casas colapsen como consecuencia de las grietas que aparecen por las vibraciones con cada explosión que provocan empresas para extraer materiales.
Tzemé fue una ciudad maya, hasta antes de que CRÍO decidiera ampliar su zona avícola hacia esta, continuaba con basamentos, ruinas y una vegetación muy rica. Sin contar que era el paso para milpas, apiarios y ranchos; sin embargo, todo esto fue vulnerado por la empresa, devastando la naturaleza y el territorio maya. La comunidad de Kinchil, se mantiene en la defensa.
El trabajo sexual es un derecho y sus defensoras destinan diversos esfuerzos para el reconocimiento de su labor. Con la Cartilla de Derechos de las Trabajadoras Sexuales, la información al respecto debió ser más accesible… Sin embargo, no ocurrió
¿Es Mérida una ciudad incluyente? La información recabada por el colectivo Familias por la Parálisis Cereral y la Inclusión en Yucatán demuestra que no y es obligación de las autoridades cambiar esto, así como de la sociedad tomar consciencia para tomar las acciones que les corresponden.
En pleno 25N, denuncian por acoso sexual, abuso de confianza, abuso de poder y groominíg a R.A.C.S., a quien le solicitaron lleve a cabo acciones para reparar el daño, sin que esto sea tomado en cuenta.
🔥 25 años de rimas y resistencia.
El freestyle no solo es ingenio y ritmo: es corazón, historia y comunidad.
Así vibra Ceiba Flava, un movimiento nacido en Yucatán hace 25 años.
Dzitnup decidió recuperar sus cenotes y su dignidad. Hoy el pueblo los administra colectivamente, pero más de 250 personas enfrentan denuncias por defender su territorio.
La criminalización a la protesta es un recurso que utilizan como un arma para intentar callar voces. Pero las comunidades continúan luchando por sus territorios. En este caso Wilberth Náhuat enfrenta la criminalización, a pesar de que la clausura definitiva a la granja de Santa María Chí, ya es un hecho.
En medio de una tempestad personal, la familia que sostiene a El Gato de Alicia, biblioteca y espacio filosófico en Mérida, necesita de su comunidad más que nunca.