Defensa del territorio Naturaleza Patio Arbolado

Tzemé por la defensa de su territorio ancestral

Tzemé es un sitio arqueológico, pero no son solo ruinas, es historia. Y hay gente dispuesta a defenderla.

K'AJLAY cuenta la historia de este territorio.

A pesar de todo el valor histórico, cultural y riqueza natural de Tzemé, la Productora Nacional de Huevo (CRÍO) optó por ampliar sus instalaciones ubicadas en Kinchil, hacia esa zona, a tan solo 700 metros de la pirámide principal, provocando inconformidad por parte de la gente que habita el pueblo.

Donde antes había vegetación, hoy solo queda devastación.

A mediados de octubre de 2025, la gente identificó que CRÍO había comenzado obras que dañaban su patrimonio arqueológico, por lo que decidieron presentar una denuncia ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); esperaban que detuvieran los trabajos y, así, preservar la ciudad maya Tzemé, pues en ese momento el daño todavía era mínimo… Sin embargo, tres meses después continúan en la misma lucha y ya con el territorio devastado. A pesar de que cuentan con suspensiones del INAH, de la Procuraduría Federal de Protección al Medioambiente (PROFEPA) y del Juzgado Cuarto de Distrito.

CRÍO ha retirado los sellos de clausura y órdenes de suspensión de las diferentes instituciones y niveles gubernamentales.

Suspensión definitiva, otorgada el 15 de diciembre por el Juzgado Cuarto de Distrito en el Estado de Yucatán. Información proveniente de la Dirección General de Gestión Judicial, puedes consultarla por tu cuenta filtrando: Juzgado Cuarto de Distrito › Amparo Indirecto, número de expediente 2352/2025.

Las obras fueron suspendidas por el INAH desde octubre y clausuradas por PROFEPA desde noviembre, pero la empresa avícola ha continuado trabajando a pesar de ello; por lo que desde la comunidad emitieron el amparo (expediente 2352/2025 del juzgado Cuarto de Distrito) contra el INAH, la PROFEPA, el municipio, la Fiscalía General de la República (FGR), CRÍO y CAVICO; que brindó la suspensión temporal el 24 de noviembre y la definitiva el 15 de diciembre.

Aún con ello, la empresa únicamente ha dejado las obras solo por unas semanas desde entonces, pero junto con el inicio del año, CAVICO (empresa que señalan contratada por CRÍO) continuó trabajando; situación que ya han detenido desde la comunidad en dos ocasiones, el 9 y el 12 de enero.

El 12 de enero, el equipo de Habitación Propia constató que, a pesar de que la notificación de la suspensión se le hizo a la empresa el 2 de enero del año en curso (con base en los datos de la imagen anterior), gente de la comunidad de Kinchil detuvo a la empresa avícola porque continuaba trabajando sobre la antigua ciudad maya Tzemé.

Doña Gregoria Dzul, apicultora de Kinchil, corrió y se plantó frente al bulldozer: “Yo no me voy a quitar del camino, nos vamos a poner allá, esto está clausurado”, advirtió.

Doña Gregoria corriendo a detener la maquinaria

“No podemos quedarnos de brazos cruzados viendo a estas empresas violar la ley. Exigimos que respeten nuestros montes y nuestro trabajo en el campo, nuestros vestigios y nuestra cultura. Es nuestro derecho. Llevamos todo por la vía legal y logramos órdenes de clausura de tres instancias distintas, pero estos señores sienten que están encima de la ley. Si para detenerlos tengo que ponerme frente a sus maquinarias, lo haré sin dudarlo. Prefiero morir de pie que vivir arrodillada ante tanta injusticia y destrucción”,

dijo con fuerza doña Gregoria.

Detuvieron maquinarias y llamaron a las autoridades correspondientes al encontrar que ya habían retirado los sellos de clausura para continuar aplanando la zona.

“¿Qué está pasando que ya esta empresa puede romper sellos y puede hacer lo que quiera?”,

cuestionó Federico May, del Consejo Comunitario de Kinchil.

Las maquinarias de CAVICO, apuntaron desde el Consejo Comunitario de Kinchil, están devastando historia, naturaleza y cultura para construir nuevas naves para CRÍO.

Si la historia de Tzemé te interesa, también puedes consultar sobre La Capilla Colonial de Tzemé aquí 

“Exigimos al gobierno federal, al gobierno estatal sancione a quienes violan los sellos, violentan toda normatividad en nuestra selva, en nuestras pirámides de Tzemé”,

May enfatizó que ya destruyeron pirámides, un juego de pelota y basamentos arqueológicos.

Además de los trabajos para la construcción, ese mismo día, identificaron a trabajadores de otra empresa que llegaron a instalar un transformador eléctrico que sería para la caseta; sin embargo, se retiraron al observar que la gente estaba impidiendo que continuaran con las obras.

Tuvieron que esperar varias horas, pero lograron que llegaran dos unidades de la policía estatal y personal de PROFEPA que procedió a clausurar nuevamente la maquinaria que retuvo doña Gregoria todo ese tiempo.

La situación derivó en que, al día siguiente –13 de enero–, la PROFEPA ampliara la denuncia penal contra CRÍO, reconociendo la violación de los sellos y la afectación de aproximadamente 13.7 hectáreas de vegetación forestal.

“Esto constituye un incumplimiento grave y reiterado a las medidas de seguridad impuestas por esta autoridad ambiental. La Profepa procedió a reinstalar los sellos de aseguramiento en la maquinaria localizada”,

se lee en el comunicado de la PROFEPA

Además, la PROFEPA también se comprometió a reunirse con la FGR para dar seguimiento al caso.

Las afectaciones tienen rostro

La gente de la zona tiene apiarios y cultivos muy cerca de Tzemé, por lo que las acciones de CRÍO no solamente están afectando su historia, sino también su presente.

Don Alberto Chuli Dzul, es apicultor y uno de los afectados, pues el camino que le llevaba desde Tzemé hasta su apiario fue cerrado por la empresa avícola.

“Ahorita ya amontonaron más piedras y no voy a poder pasar, en la entrada amontonaron un montón de maderas secas”,

don Alberto contó su situación

El problema es que su apiario se encuentra a aproximadamente cuatro kilómetros desde lo que era Kolotsó –las ruinas que derrumbaron–, por lo que necesitaba ir en moto, y ahora su vehículo ya no puede pasar. Una vez hace dos meses, viendo cerrado el paso, decidió irse caminando; pero le tomó una hora para llegar hasta sus abejas y otra hora para volver de ellas, sin contar el traslado que aún puede realizar en moto, desde Kinchil hasta ese último tramo.

Desde hace 15 años su apiario se encuentra allá y antes de que CRÍO le cerrara el paso, iba a visitar a sus abejas una vez a la semana o incluso con mayor frecuencia si era época de lluvias. Ahora no puede llegar hasta ellas.

“Estoy triste porque veo que me están tapando el paso, no puedo ir a ver a mis abejas. ¿Cómo le voy a hacer? Ya se van a morir. No es justo, porque la mera verdad, este camino desde cuando yo era niño me pasaba mi papá acá a hacer milpa más por allá”

Don Alberto está por cumplir 71 años y nunca había visto una situación como esta. “Así como están matando el santo monte, ¿dónde van a buscar su vida? (las abejas) […] Ya no hay suficiente floración”.

Esta no es la única afectación directa que ha enfrentado la gente local. Félix Canul también atravesó problemas por la construcción de CRÍO, pues le derribaron un cerco de alambre que protegía al rancho que su familia ha cuidado por cuatro generaciones. Tirarle el cerco provocó que su ganado se esparciera y se perdiera.

Don Félix también manifestó sentirse “muy triste por ver cómo lo están acabando todo, el cerro Kolotsó nadie lo tocó por cientos de años, y ellos lo destruyeron”.

En 2013, también Novedades Yucatán habló sobre la historia de Tzemé

Gregoria Dzul, también externó su tristeza e indignación, diciendo que “es incompresible que clausuren las obras y sigan los trabajos, es una burla para los mayas y nuestra forma de sustento”, mientras sostenía entre sus manos sus cosechas: chile, orégano, pepitas y elote. 

La familia de Modesta Canul Chuil, sus bisabuelxs y tatarabuelxs habitaron este territorio y para ella saber que se está destruyendo de esta manera, es una injusticia; porque no solamente han destruido la naturaleza y patrimonio histórico, sino que incluso les han mandado a la policía a intimidarles.

“Vamos a seguir defendiendo la naturaleza, aquí defendiendo los cerros, el cerro de Kolotsó que ya están a punto de derribarlo […] Nos da mucha tristeza que no nos hagan caso”.

El acompañamiento

Esta comunidad no lucha sola, la acompaña la Fundación Yansa, una organización que acompaña la lucha por la defensa del territorio y los derechos de comunidades indígenas. El director de la fundación, Sergio Oceransky, ha dicho claramente que las empresas cometen este tipo de delitos para avanzar sus proyectos porque saben de la corrupción institucional; sin embargo, tiene claro que la gente de Kinchil no tolerará ni una violación más hacia sus derechos.

“Nuestro objetivo es evitar la regularización de estos proyectos destructivos y lograr su cancelación total y definitiva”,

dijo Sergio Oceransky, director de Fundación Yansa

Además, el 12 de noviembre, también informó que mientras en Kinchil se encontraban en lucha por la ampliación de la empresa avícola y el INAH por su inacción para detenerla, el Gobierno del Estado firmó un convenio con el mismo INAH para proteger, conservar y difundir el patrimonio arqueológico de Yucatán.

“El mismo día en el que lo anuncian, había volteos trayendo más materiales para seguir tapando los vestigios de esta importantísima ciudad maya. Es una contradicción terrible, una burla que el INAH este firmando el mismo día en que continúa esta devastación debido a que el INAH no tomó ninguna medida para hacer acatar a la empresa la suspensión de la obra, que fue emitida cuando los daños eran mucho menores.”

Como parte del acompañamiento que brinda desde su fundación, exigió que las instituciones sean capaces de detener la devastación del patrimonio ecológico y ambiental, así como investigar y sancionar a quienes comenten estos delitos.

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