Responder a la pregunta con un monosílabo es muy sencillo: no. Pero, ¿por qué? Aquí te explicamos de una forma un poco más compleja, pero con base en datos.
Si bien es innegable que derechos fundamentales como la educación, el trabajo y el voto hoy son una realidad, hay muchos matices en cómo se ve esto en la actualidad. Y si hablamos de violencia, esto se complejiza aún más.
Empecemos por el ámbito laboral

La brecha salarial ha disminuido, es cierto… Pero aún existe.
Y hay que considerar que dicho 13% responde a un promedio, por lo que hay sitios en donde la brecha es mayor.
A esta situación, hay que sumarle que el trabajo de cuidados y del hogar recae principalmente en las mujeres, sin que esto represente una retribución económica. Según la Encuesta Nacional sobre el Uso de Tiempo (ENUT) 2024, las mujeres destinan 2.5 veces más tiempo a estos tipos de labores que los hombres. Mientras que las mujeres destinan 40 horas en promedio, los hombres tan solo 16.
Y es que sobre esto último en particular cabe hacer mención de que las políticas laborales también provocan que el mayor peso en el trabajo de cuidados refuerce roles de género; fue apenas en la última década que se propusieron derechos laborales para los hombres en materia de cuidados.
Apenas en 2012 se implementaron permisos de paternidad de cinco días, mientras que las mujeres tienen 12 semanas, y aunque hay que diferenciar por los procesos biológicos que atraviesan, también es importante cuestionar por qué el periodo de paternidad es tan corto, si precisamente las madres en esa etapa suelen necesitar apoyo (que por lo general acaban brindando las abuelas) y la maternidad/paternidad debe ser compartida y equitativa. Este tipo de políticas, reitero, refuerzan roles de género.
Reflejo en la educación
A pesar de estos avances, las mujeres se concentran en carreras vinculadas al cuidado y la docencia que actualmente se encuentran entre las de menor remuneración.
El informe Mujeres en la economía: 100 años de datos del IMCO detalla que las mujeres representan 97% de la matrícula en formación docente de preescolar, pero apenas 12% en ingeniería en vehículos, barcos y aeronaves.
Violencias
Con datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021, 70.1% de las mujeres de 15 años y más ha enfrentado al menos una situación de violencia: psicológica, física, sexual, económica, patrimonial y/o discriminación.
51.6% ha sido víctima de violencia psicológica, 49.7% de violencia sexual, 34.7% de violencia física y 27.4% de económica y/o patrimonial y/o discriminación en el trabajo.
Particularmente en Yucatán, el porcentaje es más alto, 71.4% de las mujeres ha enfrentado algún tipo de violencia.
La misma encuesta, expone que 31.4% de las mujeres vivió maltrato en la atención obstétrica, lo que puede incluir: presión para ponerle algún dispositivo u operación para ya no tener hijxs, cesárea sin su consentimiento, falta de información para saber por qué era necesaria la cesárea, ofensas, negación de aplicar anestesia o bloqueo para disminuir el dolor, entre otros.
Además, 13% de las mujeres de 15 años y más han experimentado también violencias en la virtualidad.
Es importante resaltar que, entre todos estos tipos de violencias, además existen interseccionalidades que históricamente han profundizado la vulneración de derechos de las mujeres. Mujeres con discapacidad, indígenas y adultas mayores son algunos de los grupos que enfrentan mayores barreras para acceder a la justicia, a servicios de atención y a condiciones de vida dignas, al converger múltiples formas de discriminación provocando mayor riesgo y desigualdad. Reconocer estas realidades es fundamental para garantizar respuestas integrales que no dejen a nadie atrás.
También hay avances
Y, aunque estos son muy importantes y reconocerlos es fundamental porque también responden a la lucha de las mujeres, en esta nota nos enfocamos únicamente en por qué aún existen motivos por los que cada 8M las voces siguen sonando con fuerza (y nos faltaron muchísimos datos más).
Sin embargo, la esperanza es importante y aquí te compartimos algunos avances:
- A inicios del siglo XX, 78% de las mujeres no sabían leer ni escribir, para 2020, la cifra cayó a 5%.
- El embarazo adolescente se redujo en más de la mitad en seis décadas, pasó de 129 a 60 nacimientos por cada mil adolescentes de 15 a 19 años.
- El acceso de las mujeres a la educación superior creció aceleradamente en los últimos setenta años, el número de mujeres inscritas en la universidad pasó de 3 mil en 1950 a 2.6 millones en 2020.
- La paridad en la educación superior se alcanzó en 2010 y, para 2020, las mujeres representaban 53% de la matrícula, consolidándose como mayoría (cifra cercana al porcentaje de población en México, que oscila el 51.7% de mujeres y 48.3% de hombres)
Puedes consultar más en el informe del IMCO


