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Docentes denuncian violencia laboral en Campeche

Profesorxs de la Universidad Intercultural de Campeche denuncian que están atravesando diversos tipos de violencia laboral. Tras formar parte de la inauguración del plantel en 2022, y es que comprendían que la escuela estaba comenzando, por lo que vivirían ciertas complicaciones como falta de prestaciones o de aumentos salariales.

“Pero también entiendes que al ser una escuela de gobierno tendrías que tener, al menos, seguro social”,

dijo unx de lxs profesorxs afectadxs

Sin embargo, eso no ha ocurrido hasta ahora. A pesar de que siempre les dijeron que se encontraban trabajando en ello. Pese a la situación, el profesorado se mantenía a la expectativa, en espera de que llegara el día de recibir las prestaciones correspondientes a la ley. Pero las condiciones en vez de mejorar, empeoraron; las y los docentes comenzaron a percibir que la rectora actual trata de forma injusta al personal. Aunque el rector previo, dijeron, tenía arranques cuando había algún altercado, sabían que posteriormente esto cambiaría. En contraste, con la rectora han enfrentado problemáticas diversas.

El caso 1

César* es uno de los profesores fundadores que ha vivido circunstancias que considera injustas. Una de ellas, relata, fue al recibir una videollamada desconocida mediante una app de mensajería instantánea; al contestarla, se encontraba una mujer desnuda, motivo por el que colgó enseguida. Tras esto, recibió amenazas de extorsión. El docente decidió eliminar la aplicación y realizar el reporte correspondiente ante la Guardia Nacional.

Esto, se relaciona con su labor docente porque, entre las amenazas, le advirtieron que le comunicarían lo ocurrido a su jefa de la universidad. “Una semana después me llaman y me dicen que tienen un correo con la videollamada”, al ver de qué se trataba se sintió tranquilo, pues incluso tenía el respaldo del reporte que había interpuesto, sin embargo, le dijeron que eso no importaba y que abrirían una investigación. Además de dicha investigación, le informaron que tendría que trasladarse al plantel de El Juncal.

Cuando él cuestionó los motivos por los que le harían el traslado hacia dicho plantel, considerando que se encuentra a 7 horas de Mérida (de donde él viaja todos los días), le dijeron que sería una medida ante el reporte que habían recibido por aquella videollamada. Con este panorama, decidió solicitar el protocolo que avalaba las acciones que estaban tomando; sin embargo, señala que no cuentan con uno.

“Si quieres salir por la puerta de enfrente es fácil, dame tu renuncia y ya te vas”, le dijeron

Esa enunciación, le parece injusta, pues asegura que el cargo como titular asociado que tiene en la universidad tuvo que ganárselo y no sería lo correcto renunciar a él por una situación que no existió como le planteaban. La problemática fue tal que incluso ha enfrentado problemas de salud mental, requiriendo atención para la ansiedad.

Tras esto, comprobaron que no existía ninguna situación de acoso en donde estuviera involucrado y, a pesar de esto, le solicitaron estar un mes más en El Juncal “para revisar quejas de alumnos”. Cuando el docente cuestionó de qué quejas le hablaban, le respondieron con evasivas.

Mientras esto ocurría, el alumnado al que le daba clases se organizó para presentar una carta donde defendían al maestro. Sin embargo, de esto el profesor no estaba enterado y las autoridades nunca lo mencionaron, por el contrario, únicamente trataban hablaban de supuestas acusaciones.

Otros casos

Este no ha sido el único caso en la universidad. También profesorxs comunitarixs han recibido tratos que consideran inadecuados, pues les solicitan traducciones, tarea fuera de sus funciones, y no les pagan por las mismas. Esta situación les parece alarmante, no solo por la injusticia laboral, sino por lo que esto representa frente a estudiantes de la misma universidad, que cursan la licenciatura en Lengua y Cultura Maya. “¿Qué clase de educación le estamos dando a los estudiantes si les enseñamos a regalar su trabajo?”, cuestionó un docente. La respuesta fue ofrecer horas libres a cambio del trabajo.

Hubo otro profesor que sufrió un ataque epiléptico, situación que nunca había enfrentado y que atribuye al estrés que estaba viviendo en la institución. La situación fue delicada porque su salud estuvo en riesgo y al no contar con seguridad social la atención que pudo recibir fue por la vía particular, ascendiendo gastos hasta … La universidad ofreció pagar estos servicios de salud, pero le solicitó al afectado realizar una factura como si les hubiera brindado un servicio que le estaban pagando.

Otra profesora señaló que han identificado también nepotismo dentro de la institución educativa, siendo que solo a quienes tienen cercanía con personas directivas reciben beneficios incluso si no cumplen con los perfiles necesarios. Esto, dijeron, también se observa en la carga laboral, pues hay quienes tienen 30 horas frente a grupo, más su trabajo de investigación u otras actividades, mientras que hay docentes que tienen solamente 10 horas frente a grupo.

“Yo me he sentido discriminada”, dijo la docente. Indicó que esto lo ha sentido por su forma de dirigirse hacia ella y personas que no sean nacidas en el estado.

Tras todas estas situaciones, les solicitaron firmar nuevamente sus contratos, pasando de tenerlos por tiempo indefinido a . Además, hubo profesorxs a quienes les redujeron sus salarios con el pretexto de que habría una auditoría y tendrían que hacer ese ajuste para pasarla.

No es un caso aislado

Esta no es la única universidad que recae en violencia laboral contra su personal docente. Otras personas, de forma anónima, han señalado que su institución educativa, también de nivel universitario, les mantiene sin las debidas prestaciones previstas en la Ley. Además, han identificado LGBTfobia contra unx de lxs docentes, así como otras circunstancias como atentar contra la laicidad de la educación con discursos religiosos.

También denuncian violencia de género

La situación también ha escalado hacia el alumnado. Una alumna fue víctima de violencia física y la universidad no tomó acciones en contra de su agresor, por el contrario, actuó contra la víctima: la expulsaron. A su agresor no. Aunque finalmente lograron que la estudiante regresara a la escuela, ahora tiene miedo. La institución, reportan, no sacó al estudiante que la violentó; pero al final él se dio de baja por cuenta propia.

También a través del “buzón morado” alumnas señalaron que se sentían violentadas por la dirección, pues cuando se acercaban para denunciar alguna circunstancia, ella divulgaba lo ocurrido, faltándole al respeto a la confidencialidad.

Otra circunstancia denunciada es contra un estudiante que, mediante redes sociales fue acusado públicamente de pedofilia. Docentes reportan que ya habían levantado reportes sobre el estudiante, pues habían identificado actitudes de riesgo hacia sus compañeras. Sin embargo, advierten que tampoco en ese caso la institución hizo nada. El alumno, señalan, llegó a tomarles fotos a estudiantes sin su consentimiento, además de otros tipos de acoso.

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