Por: Mayerling Vera Merlo
En la CDMX siempre se desarrolla alguna protesta, y en medio del Mundial también está ocurriendo: entre desacuerdos y muchos descontentos en cuanto a lo que se considera que deben ser las prioridades del gobierno mexicano. Esta fue una apreciación recolectada en conversaciones en la calle, medios y redes, por lo cual no debe ser considerado como una opinión determinante.
Este miércoles reciente, 10 de junio, justo un día antes de la inauguración del Mundial de Futbol FIFA 2026, entre diversas manifestaciones, pude darle cobertura a la “Caminata por los Desaparecidos” convocada por las familias y colectivos en búsqueda de personas desaparecidas”. El objetivo era caminar aproximadamente tres kilómetros y plantarse en el Estadio para realizar una vigilia. Esto no ocurrió. Fueron detenidos antes por cuerpos de seguridad.
Al unísono todos empezaron a contar del 1al 43 evocando a estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.
Con a penas un poco más de un kilómetro, a los familiares y colectivos les esperaba el Secretario de Gobierno de la CDMX, César Cravioto Romero, quien en diversas declaraciones antes de la llegada de las Madres Buscadoras y luego al hablar con ellas, repitió el mismo discurso que iba en el siguiente tenor: que desde hace meses se le ha indicado a los distintos movimientos y colectivos, que toda manifestación al sur de la ciudad llegaría hasta la primera milla, y que además se ha venido trabajando en las agendas de cada uno de esos colectivos.
Es inevitable pensar que la estructura social actual pareciera estarse enarbolando bajo la mirada fría de las gestiones gubernamentales sin estupor ante hechos realmente alarmantes. En México se habla de que desaparecen unas 40 personas al día. No es normal encontrar fosas comunes cercanas a un Estadio de Futbol, por ejemplo.
Más que escribir de políticos que tienen amplia cobertura, es mejor escribir sobre quienes, con los zapatos gastados, ojos húmedos, el corazón latiendo aún con más fuerza empujado por una contrariedad de emociones: la angustia, la esperanza, el enojo, le exigen al gobierno que actúe con mayor celeridad, seriedad, firmeza.
Cristina Hijar, estuvo en Calzada Tlalpan este miércoles, su padre desapareció en 1970, pero fue recuperado. ¿Qué siente Cristina cuando ve a las madres protestar por sus familiares desaparecidos? El primer sentimiento que expresó fue de indignación y rabia, luego y también siente un infinito dolor al imaginar la cantidad de familias destruidas… Unas 135 mil familias destruidas por lo que ella considera es un Estado cómplice y omiso que no se ha dado a la tarea de buscar y de encontrar a los desaparecidos. A Cristina le parece natural que, en el marco de un mundial que es totalmente ajeno a la realidad mexicana, donde la FIFA tiene el control total de las personas, el territorio, el entretenimiento, no se les permita el paso para hacer una vigilia cerca de la justa deportiva.
Por eso, para Cristina no es posible pensar en un punto medio: el gobierno no ha debió aceptar organizar el mundial.
Marite Valadez Kininjara llegó a la CDMX desde Sonora. Busca a su hermano Fernando y aunque parece una pregunta con respuestas lógicas, resulta que muchos no entienden: ¿Por qué protestar, por qué llegar hasta el Estadio de la CDMX?
“Porque las familias buscadoras nos fuimos encontrando en el camino. Unirnos para un solo grito. Las personas no entienden nuestros motivos. Es el momento de captar cámaras internacionales para denunciar las injusticias. Nosotros no estamos en contra del deporte, ni en contra de engrandecer a México, yo amo a México, pero me siento en un país en donde no quieren a los mexicanos, me siento atacada por mi propio gobierno. Si utilizaran todas estas fuerzas de seguridad para cuidar a todas las personas, incluyendo a los turistas, sería muy bonito vivir en un país seguro”.

Entre los asistentes a la caminata, fue un representante religioso, hubo ese momento de oración, de acompañamiento espiritual que muchos necesitan en circunstancias especialmente traumáticas. Ciertamente algunos no estuvieron de acuerdo, pero, la mayoría mantuvo el respeto.
Las velas con su llama, han representado en varias tendencias espirituales, un símbolo de fuerza, acompañamiento e incluso transformación, quienes las llevaron, transformaron ese tramo de la muy simbólica Calzada Tlalpan, en un altar improvisado para recordar a los desaparecidos.

Fue inevitable para mí, como migrante venezolana, pensar en las madres de los presos políticos de mi país, que año tras año siguen pidiendo libertad para sus hijos; en los niños de Gaza; en las familias de Ucrania; en los cubanos; nicaragüenses; haitianos; las mujeres afganas; tantas y tantas y tantas familias por todo el mundo. Ofrecí mi vela como un espacio de luz y tiempo por aquellos que han desaparecido de manera violenta o injusta de la vida de sus familias, sea donde sea que ese hecho hubiere ocurrido.
El jueves 11 se inauguró el mundial de fútbol, las calles que estuvieren colmadas de policías el día anterior, ahora estaban cubiertas de una marea verde, bailarines y bandas. Los manifestantes también estaban en las inmediaciones de la estación Nezahualpilli, el Colectivo Lirios Buscadores mantenía su presencia.
En Calzada Acoxpa, el Colectivo Cultural Bellas Artes y el Colectivo Feminista Siempre Firmes, también decidió expresarse y hasta el momento que conversé con ellos no se presentó ningún altercado.
Su vocera indicó que defendían el feminismo desde un punto de vista inclusivo, es decir, defienden a hombres como a mujeres. Atienden a víctimas de todo tipo de violencias: sexuales, laborales, discriminatorias y sienten que han sido limitados por el gobierno.
Ella expresó que los turistas son bienvenidos, que México es precioso por donde lo quieras ver, pero este colectivo considera que es importante que los visitantes sepan un poco más sobre el por qué de las protestas y que el gobierno está encubriendo y ocultando los problemas del país pintando la realidad.

Una caminata como la del miércoles por la noche pudo haber sido un momento para la paz, para la conciliación y para el encuentro. ¿Era posible que el gobierno tomase otras medidas que no lo comprometieren con la FIFA sin dejar de atender a sus conciudadanos? ¿Acaso el coste político sería muy alto? ¿No fue elegida esta tendencia política que hoy gobierna a México para hacer las cosas diferentes?
Hagamos más preguntas: ¿Es que como sociedad y desde las autoridades no saben hacer las cosas diferentes? ¿Por qué una manifestación tendría que, de antemano, haber sido un problema de seguridad para los aficionados cuando también, históricamente, los aficionados, en los países supuestamente más civilizados de Europa, han sido protagonistas de hechos violentos? Ciertamente pecar de ingenuxs no ayuda, pero a veces, hacernos preguntas con respuestas aparentemente obvias nos ayuda a descubrir capas de posibilidades no vistas.
Caminé un poco con estas Madres, con los jóvenes, entre periodistas, policías, navegando entre solicitudes de respeto al libre tránsito y entre la vergüenza de un oficial que confesaba que no podía hacer nada más mientras, le reclamaban que claro que sí, que él podía elegir un camino diferente.
Observé a manifestantes con rabia e indignación que acompañaron a las Madres Buscadoras, atreverse a alzar la voz más fuerte al tiempo que las madres llegaron en son de paz, también hubo quienes arrancaron una reja de protección del Tren Ligero, también hubo quienes rezaron e hicieron altares con los cempasúchil fuera de temporada.
Lo que más impacta, es que, siendo México un país tan grande, con 40 desaparecidos al día, la representación ciudadana ante este tipo de expresiones civiles haya sido tan pequeña.
Muchas otras manifestaciones se presentaron al sur de la CDMX durante esta gran inauguración, todos los mexicanos se hicieron sentir; desde quienes apoyan el mundial como quienes sienten que dicho evento es una burla, quienes protestaron, quienes mantuvieron la narrativa de sentir la exclusión del evento, mientras que quienes de una forma u otra forma participaron en la logística, organización, en todo lo que fueron los eventos para la inauguración, se mantuvieron felices.
La reflexión final no va orientada a crear mayor polarización, va orientada a mostrar distintos puntos de vista de un mismo momento histórico. Ustedes que leen podrán elegir en qué lugar de la historia de su país desean estar. En sus manos tienen un poco más de información que les permitirá acercarse a las personas que están al otro lado de la banqueta pero en realidad está también está de su lado.



