Casa Compartida

Diálogos ecopolíticos: producir y regenerar el hábitat

Por: Célida Padilla y Abril Méndez* 

Recienteme, en el aula Hilaria Máas del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la UADY se llevó a cabo un encuentro especial en el marco del Seminario de Gobernanza y Desarrollo Comunitario impartido por el Dr. Aurelio Sánchez Suárez y el Dr. Eder Noda Ramírez en el doctorado de Ciencias Sociales. Lejos de la rigidez institucional, el espacio se transformó en un dialogo de reflexión orgánica donde, al calor de un café compartido, se expresaron visiones sobre la sostenibilidad frente a un modelo global que prioriza la acumulación capitalista sobre el valor de la vida, desde disciplinas distantes y conectadas a la vez, como la arquitectura y la ecología marina.

En el transcurso de nuestro Seminario, hemos aprendido a observar más allá de los modelos tradicionales de gobierno y la gestión, convencidos que lo público y lo comunitario deben ser revisados desde otras miradas, otros mundos. Es así como surgió este diálogo magistral compartido con nuestras invitadas especiales, la Mtra. Mariana Ordóñez Grajales, miembro de COMUNAL y la Dra. Andrea Sáenz-Arroyo, profesora investigadora de ECOSUR y autora del libro Un mar de esperanza, quienes nos hicieron reflexionar sobre otras formas de habitar y relacionarnos con nuestro entorno. 

Primero, la Mtra. Mariana Ordóñez abrió el diálogo desde la virtualidad compartiendo sus experiencias en torno a investigar y hacer en colectividad con su intervención titulada “Producción y gestión social del hábitat: procesos colaborativos y saberes transformadores”. Con una postura crítica hacia su disciplina, se asumió como una arquitecta “desprofesionalizada”, pues en su trayecto ha desaprendido su profesión y reaprendido en el territorio. Esto le ha permitido desarrollar una visión crítica de la arquitectura, alejándose del ámbito del consumo y de producción en masa, que explota el medioambiente y beneficia al capital, pero no propicia la vida.

En contraparte, a través de trabajos colaborativos con comunidades indígenas, aplica técnicas y herramientas para materializar proyectos.

A través de una exposición sobre su trabajo con un sector de la comunidad del ejido de Loma Bonita en Chiapas, que se ubica en la frontera sur con Guatemala, la expositora mostró cómo a partir del diagnóstico de las necesidades detectadas por los propios habitantes, impulsan la construcción y mejora del hábitat mediante el trabajo colaborativo, integrando los saberes de la comunidad, que como resultado ha dado una cocina comunitaria en que fortalece el vínculo de los habitantes con su territorio.

Para esto nos compartió que no hay una sola metodología, al menos no una rígida, sino que se experimenta con formas abiertas y no lineales, a través de talleres, mapeos, creación de maquetas y otras actividades, en donde los expertos son las personas de la comunidad y las profesionistas más que descubrir el territorio, lo atestiguan. Por otro lado, subrayó la complejidad de la participación al reconocer que es casi imposible involucrar a una comunidad en su totalidad, mucho del trabajo territorial se sostiene en grupos pequeños donde el conflicto es inherente a la acción colectiva.

Lejos de idealizar el proceso, enfatizó que gestionar las fricciones de manera honesta es fundamental, ya que dicha colectividad es vital para resistir.

Por su parte, la Dra. Andrea Sáenz-Arroyo, ofreció el diálogo magistral “Del extractivismo a la regeneración: retos para restaurar la biodiversidad y la productividad pesquera en las costas de Yucatán”. Desde su formación como bióloga marina y economía ambiental, Sáenz-Arroyo argumentó contundentemente que la separación histórica entre ambas disciplinas ha sido un error, abogando por un enfoque donde la economía sirva a la ecología y no a la inversa.

Por el contrario, la ecología histórica da valiosa información para documentar y ser críticos sobre el “shifting baseline syndrome”, es decir, sobre cómo las generaciones van aceptando el daño al medioambiente porque es lo que conocen, sin reflexionar sobre cómo era en el pasado y por lo tanto teniendo una línea de base cada vez más baja para la conservación. 

Su presentación se centró en la necesidad de restaurar los ecosistemas costeros en Yucatán, tomando como caso de estudio la protección de la cherna, un pez ancestral en peligro de extinción que juega un papel vital en el equilibrio ambiental de la región. Comparó el potencial regenerativo de la cherna con el de los ostiones, verdaderos “pulmones del mar”, para enfatizar que el trabajo de concientización comunitaria es fundamental para salvaguardar el ecosistema peninsular.

Todo esto, advirtió, sin perder de vista que el sistema macroeconómico es el verdadero motor de las trampas socioecológicas, pues opera bajo una lógica extractivista que construye constantes ciclos de “glorias y colapsos”. 

El seminario concluyó con el diálogo entre los asistentes y las ponentes, donde se cuestionó cómo estas propuestas de conservación, a menudo autofinanciadas y de alcance local, pueden prevalecer ante la voracidad de un mercado global que prioriza la comercialización inmediata sobre la preservación de la vida.

La jornada dejó en claro que la verdadera “esperanza” radica en la construcción de redes colaborativas que, aunque a pequeña escala y consientes de los conflictos inherentes, se resisten a la lógica del despojo y apuestan por la regeneración social y ambiental a través de una participación comunitaria consciente. En este sentido, estamos convencidos que, la comunidad sigue teniendo la posibilidad de lograr lugares habitables o eutópicos como lo describe la Dra. Sáenz-Arroyo en su obra. 

Por último, pensamos que, incorporar los conocimientos originarios y comunitarios en los diseños de organización del territorio, abren una ventana importante para seguir resolviendo la gestión ecosocial del hábitat y el aprovechamiento del territorio a partir de las conexiones vivas que se tengan con él, aún cuando solo alcancemos a mirar un mundo capitalista depredador, donde la extinción sigue siendo un término inquietante. 

*Célida Beatriz Padilla Lomeli
Es maestra en Trabajo Social por la UNAM y doctorante en ciencias sociales por la Universidad Autónoma de Yucatán. Sus líneas de investigación se centran en la participación de las mujeres rurales en la gobernanza territorial y agraria. 
*Regina Abril Méndez Ordaz
Es maestra en Investigación Educativa y doctorante en ciencias antropológicas por la Universidad Autónoma de Yucatán. Sus líneas de investigación se centran en procesos urbanos contemporáneos —gentrificación y migración con privilegio— y en la historia de las mujeres en la ciencia.

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