Habitación Lila

Lucía, regresa a casa con mamá

“Yo lo que quiero es vivir, no sobrevivir. Ya no quiero vivir con miedo y lo que le pido a las autoridades es que me garanticen, a Lucía y a mí, que vamos a tener acceso a una vida libre de violencia”

Ericka Contreras Pérez, madre de Lucía

En agosto de 2024 Lucía, la hija de Ericka Contreras Pérez fue sustraída por su padre Mauricio Efraín E.P., desde entonces, su madre ha estado en lucha para recuperarla y velar por el bienestar de su hija.

“Yo tengo la guarda y custodia de mi hija desde el año 2019, cuando ella nació porque me separé de su papá por violencia familiar”.

A pesar de la violencia que ejerció contra su pareja, en ese año Mauricio fue nombrado Consejero de la Comisión de Derechos Humanos de Yucatán (CODHEY). El acusado es licenciado en derecho con maestría en derechos humanos y Ericka advierte que él ha utilizado sus conocimientos para protegerse.

En el 2019, cuando Lucía nació, Ericka levantó una denuncia por la violencia que vivía y fue retirada de su domicilio, junto con su hija; sin embargo, desistió de la denuncia a cambio de obtener la guarda y custodia, que tenía desde entonces y continuaba en el 2024 cuando la niña fue sustraída.

Aún con la guarda y custodia, Ericka le permitía ver a su hija de jueves a domingo, así como la mitad de cada periodo vacacional; hecho que él aprovechó para sustraer a la niña en julio del año pasado.

“Él se la llevó con motivo del huracán Beryl. Me pidió estar en mi casa y yo le dije que no porque nuestra relación era tensa y no quería que mi hija viviera eso, entonces le sugerí que al ser jueves, viernes, sábado y domingo, se llevara a Lucía a su domicilio. Se llevó a Lucía a su domicilio y eso se unió con el periodo de vacaciones… Él no la regresó”.

Viendo que no se la iba a regresar, en agosto Ericka realizó la denuncia por la sustracción de la menor y se levantó una alerta Ámber que se mantuvo activa desde agosto de 2024 hasta marzo de este año, misma que dieron de baja por procesos llevados a cabo por parte del (presunto) agresor; sin embargo, únicamente durante un mes Ericka no supo en dónde se encontraba su hija.

Con el conocimiento de en dónde se encontraba la niña, el 27 de agosto, con uso de fuerza pública, ingresan al domicilio donde se encontraba; pero cuando lograron entrar, ya se la habían llevado y, además, Mauricio Efraín interpone un amparo contra la restitución de la menor.

“Ocurre el primer hecho de corrupción, influyentismo o amiguismo. En su amparo declara que él se encontraba casualmente haciendo una diligencia en el juzgado familiar cuando escuchó los apellidos de su hija, supo que se iba a dar la orden de recuperación y se amparó. Este hecho no es posible para una persona que no tenga los contactos, porque esos avisos son privados, alguien le filtró la información”.

Explica que, desde ese momento, él adquirió la posibilidad de mantener en resguardo a su hija, otorgado por un juez federal; con este también llegó el permiso de visitas para Ericka y Lucía, reuniéndose sábados y domingos en el Centro de Convivencia Familiar Supervisada de Yucatán. “Mi hija desde el día uno ha manifestado que quiere regresar conmigo”.

Lucía actualmente tiene 6 años y en cada oportunidad expresa que no quiere estar con su papá, sin embargo, el proceso legal continúa entorpeciendo que regrese con su madre; a pesar de que en septiembre del año pasado el acusado fue vinculado por los delitos de sustracción de menores en modalidad de retención, violencia familiar, violencia vicaria y lesiones.

Esto último porque en un intento de recuperar a la niña, tiró a Ericka de las escaleras y esto le ocasionó 14 lesiones físicas; narra la propia Ericka. El proceso lo vive libre, únicamente con medidas para no acercarse a ella, así como no salir del estado y tener que firmar cada 15 días en el Centro de Medidas Cautelares. “Pero él sigue con mi hija y eso es lo grave”.

Además de esto, Ericka señala que el (presunto) agresor se ha amparado contra peritajes, por lo que ningún perito, ni de la Fiscalía ni de otra instancia, puede entrevistar a la niña o hacerle peritajes físicos o psicológicos.

“Mi hija declara que durante un tiempo tuvo ‘pijamadas’ con los amigos de su papá y aún con esa declaración y denuncias que yo he hecho sigue bajo el resguardo de su papá”.

Ericka lamenta que la Secretaría de las Mujeres (Semujeres) no le ha brindado apoyo y la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Yucatán (Prodennay) también ha tenido muchas omisiones para defender a la niña, a pesar de que durante 6 meses, desde que fue sustraída, no acudió a la escuela y este es su derecho.

“Tanto mi hija como yo estamos en riesgo”. Ante esto, la exigencia de Ericka es que les garanticen, tanto a ella como a su hija, que podrán estar juntas viviendo una vida libre de violencia, siempre viendo por el interés superior de la menor.

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