“Las mujeres somos silenciadas, si nosotras mujeres activistas, somos voces disidentes al Estado, te silencian”,
María Candelaria May Novelo, Mujer maya, fundadora y presidenta de Casa Colibrí- Centro Cultural y de Derechos Humanos
El 21 de septiembre, fue inaugurado el Museo Comunitario de la Mujer (MUCMU), una iniciativa impulsada por María Candelaria May Novelo, acompañada por la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán (SEDECULTA), un espacio que desde su mirada es una celebración para el camino que han recorrido las mujeres y, en particular, su organización Casa Colibrí. Pero es principalmente una forma de darle un espacio a la voz, historia, trayectoria y haceres de mujeres que, por diversas circunstancias, muchas veces son ignoradas.
El nombre del museo, explica, abarca a todas las mujeres: indígenas, afroamericanas, heterosexuales, de la diversidad sexual. Mujeres en toda la amplitud que esto implica.
“Este museo va a ser una voz que hable por esos haceres […] Estoy convencida de que es importante hacerlo”
dice sobre la “memoria” del museo
En este museo se puede encontrar un acervo de artesanías y antigüedades de México y el mundo, así como una pequeña colección de ropa bordada y textiles de mujeres de diversos estados. Además, hay una sala de lectura nombrada Felipa Poot Tzuc, en honor de la mujer maya con gran historia y defensora de los derechos indígenas; una bebeteca llamada Margarita Robleda, escritora galardonada por sus cuentos para niñeces; asimismo una ludoteca llamada Mildred Aguilar Vázquez y un cine comunitario.

Foto vía: María Elisa Chavarría
Como parte de la inauguración de este museo, presentaron una poesía coral sobre la paz, así como carteles y palabras alusivas por la paz, actividades realizadas por alumnas de la UPN Valladolid y UPN Peto. En el marco del Día Internacional de la Paz (21 de septiembre), día en el que abrió sus puertas este museo con pleno reconocimiento de que para las mujeres “no hay paz si nuestros derechos no se respetan”.
“Este espacio no es solo un museo; es un refugio para la memoria viva, un faro de esperanza y un recordatorio urgente de que la paz y la justicia social solo son posibles cuando tejemos comunidad y reconocemos las huellas de quienes han abierto el camino antes que nosotras”.
María Elisa Chavarría, Directora de Patrimonio Cultural de la SEDECULTA

9 años de lucha por los derechos de las mujeres
May Novelo fundó Casa Colibrí AC hace 9 años, suena fácil, pero tuvieron que pasar 3 mil 285 días para que esto sucediera. Y muchas, muchas circunstancias en el camino; algunas problemáticas, otras esperanzadoras. Ella reconoce que han sido años de muchísimo trabajo, pero dice también: “Nos sostenemos en ese compromiso y en esa convicción: de acompañar mujeres, de impulsar diversas iniciativas, de estar siempre en disposición de apoyar”.
Con ese mismo compromiso e interés por preservar la memoria fue que dieron paso al museo desde la organización, museo que ahora se encuentra en la misma sede que Casa Colibrí.
Este museo, fue inaugurado en el marco de este aniversario de lucha, porque para ella significa tener presente un recordatorio de lo valioso que es el camino que han recorrido las mujeres, la historia que han escrito y lo fuerte que suenan sus voces (aunque intenten silenciarlas). Esta es una lucha más, la activista advierte que durante esta última administración han enfrentado rechazo al trabajo que realiza su asociación, por lo que este museo es una acción más contra un sistema que intenta callar las voces.
“Nosotras iniciamos en el 2017 esta organización civil desde la convicción de construir entre personas, hacer comunidad, acuerparnos en temas de derechos humanos, de dignidad, de fortalecimiento identitario y cultural maya y afromexicano sin la mirada de ‘¿qué me puede dar el Estado?'”.
A 9 años, dice, han transitado por diferentes administraciones públicas y momentos políticos: “puedo decir con mucha tristeza que las violencias hacia las mujeres se han intensificado y se han recrudecido”. Como acompañante de mujeres víctimas de violencia, advierte que las violencias antes ocurrían en las calles, mientras que ahora además de esas violencias también están presentes en redes sociales y enfrentan incluso violencias creadas con inteligencia artificial.
“Yo cuando inicio casa colibrí, la inicio muy posicionada como mujer maya por la defensa de los derechos humanos del pueblo maya, trabajando con mujeres mayas […] Y podemos decir que con las que estamos estamos trabajando, sí, desde una fuerte convicción desde lo maya, pero al paso de los años, dado que yo soy madre de una mujer afromexicana incorporamos lo afromexicano a nuestra acta constitutiva y a todos nuestros haceres desde los 16 años de Flore May, que hoy tiene 21”.
Esto, abunda, porque su hija creció desde la mayanidad, pero al llegar a los 16 años se interesó por encontrar espacios afrocentrados donde también pudiera conectar con esa parte de su identidad y, claro, a su activismo.
Hoy la organización la conforman mujeres mayas y no mayas.
Además, proyectos como el Tren Maya han provocado que su activismo también crezca en la defensa del territorio; porque su activismo no es estático, sino que evoluciona y se adapta para las necesidades actuales.
Para finalizar, sensibilizó que:
“Son tiempos de construir comunidad, de organización […] que para empezar en su familia puedan unirse y hablar, poner sobre la mesa todo lo que nos afecta como personas y mirar que unidos nos fortalecemos más. Que sepan las mujeres que si atraviesan un proceso de violencia aquí tienen una casa: Casa Colibrí, Centro Cultural y de Derechos Humanos AC, y ahora el Museo Comunitario de la Mujer: es la casa de todas es la casa de todas”.


